Tecnocracia. Lo hemos visto de manera clarísima en Italia: cuando los políticos gestionan con ineficiencia, y más con la que está cayendo, todo el mundo se acuerda de los técnicos. En los Ayuntamientos ya hemos visto como el Real Decreto-ley 8/2010, de 20 de mayo, por el que se adoptan medidas extraordinarias para la reducción del déficit público, “se acuerda” de los Interventores. En cuanto a Europa, la sensación que da es que se está evolucionando hacia una estructura de corte tecnócrata en la toma de decisiones, pues en tiempos de crisis se da más credibilidad a los “expertos”. La tecnocracia tiene muchas cosas buenas –en Picanya no hay concejales delegados y funcionamos de maravilla- pero también hay que ser honesto y reconocer que los políticos, buenos o malos, tienen legitimidad democrática, y el derecho de equivocarse (hasta cierto punto). A mayor abundamiento, y dado que los “expertos” también son seres humanos, entendemos que perfectamente se podrían asimismo equivocar.
El futuro de la Unión monetaria. Inglaterra veta el euro. De hecho jamás llegó a entrar en la unión monetaria, aún en tiempos de “vacas gordas”. Quizá la libra les recuerda su esplendor decimonónico. Su primer Ministro, David Cameron advirtió que Gran Bretaña no ayudará al rescate de otras economías en apuros. En nuestra opinión es un argumento recurrente, apelar a la crisis para justificar lo que ya sabemos desde hace décadas: Inglaterra no cree en Europa. La coyuntura actual no es más que un clavo ardiendo al que agarrarse. El tema es importante, ya que del avance de Europa depende el avance de la democracia local (principio de subsidiariedad y Carta Europea de Autonomía Local). Nos preguntamos si existe un “modelo de municipio europeo”. La heterogeneidad municipal no ayuda a la autonomía local.
Contratación pública. A nadie escapa que la importantísima materia de la contratación pública se gesta en la Comunidad Europea, además de que resulta indispensable gestionar de manera eficiente la actividad contractual pública para minimizar los efectos de la crisis en las AAPP. Cuando la Directiva 2004/18/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 31 de marzo de 2004 sobre coordinación de los procedimientos de adjudicación de los contratos públicos de obras, de suministro y de servicios, primero, y la LCSP, más tarde, pusieron el acento en los criterios de corte objetivo y económico en de cara a la adjudicación de los contratos, quedaron automáticamente deslegitimadas (si no lo estaban ya) las adjudicaciones que se hacían depender de criterios subjetivos e indefendibles, como las recurrentes “mejoras”, ya que un licitador debe presentar una oferta relativa únicamente al objeto del contrato, y no a otra cuestión completamente diferente. Si se hubiera aplicado más estrictamente esta parte de la Ley de contratos, el erario público se hallaría más saneado. Otro mecanismo que se ha venido utilizando fraudulentamente es el de la modificación contractual, que en la práctica venía a desvirtuar precisamente la adjudicación a la oferta económicamente más ventajosa. En este sentido, las últimas reformas de la LCSP, ahora plasmadas en el TRLCSP, han venido a controlar la práctica de las modificaciones, las cuales, en nuestra opinión, deberíamos comenzar a realizar “a la baja”. También han insistido estas últimas reformas en el fomento de la colaboración público privada, modalidad contractual que destaca por la flexibilidad de su sistema de financiación. Por último, pero no menos importante, Europa insiste en el fomento de la contratación electrónica, en especial de la licitación electrónica (véase la Resolución del Parlamento Europeo, de 25 de octubre de 2011, sobre la modernización de la contratación pública, y el Informe del Parlamento Europeo sobre la modernización de la contratación pública (2011/2048(INI)). Resulta un tanto sorprendente que España, uno de los países más adelantados (aunque de manera muy desigual) en e-Administración, sea uno de los últimos en e-contratación. Se ahorrarán muchísimos recursos cuando se implante definitivamente.
Víctor Almonacid